exposiciones temporales | 2010 | Yo siempre vivo, yo nunca muero. Arte textil contemporáneo

 

El Museo Franz Mayer y el Museo Textil de Oaxaca presentan la exposición Yo siempre vivo, yo nunca muero. Arte textil contemporáneo, muestra de lo más representativo de la tradición del trabajo textil de 23 artistas que residen en Oaxaca.

Si bien la tradición del trabajo textil es muy antigua y se remonta al neolítico, con el paso de los años, esta tradición ha ido mostrando un vocabulario visual y táctil que emerge del campo de las artes plásticas. De esta manera, el hombre del siglo XXI ha abierto en el tejido  un nuevo camino para su expresividad y disfrute estético. Prueba de ello, son las piezas que contiene esta exposición que introduce nuevos motivos y temas plásticos a sus productos textiles.

En la exposición se presentan 23 piezas que se relacionan con Oaxaca, permitiendo apreciar el nivel de arte textil contemporáneo mexicano. Francisco Toledo, Rodolfo Morales, Carmen Tejada, Mahia Biblos, Yosi Anaya, Teresa Olabuenaga,  Leticia Arroyo, Maya Amrein, Gabriel Canales, Sara Corenstein, Trine Ellitsgaard, Demian Flores, Maddalena Forcella, Rowena Galavitz, Marcela Gutiérrez, Mira Jokic, Laurie Litowitz, Rosa Luz Marroquín, Enna Negron, Ornella Ridone, Sara María Terrazas y Georgina Toussaint son algunos de los artistas que participan con piezas para esta exposición.

El arte textil oaxaqueño se reconoce en sus antecedentes prehispánicos y coloniales sumados a los aspectos que durante los últimos dos siglos se han integrado. En particular, en la vestimenta de las mujeres en las comunidades indígenas del estado. A esta producción se une el arte textil contemporáneo con influencia de muchos de los artistas no sólo de Oaxaca sino de México y el Mundo.

En la exposición se aprecia la utilización de diferentes técnicas: de gobelino, de telas tanto vertical como horizontal, collage, bordado, entrelazado anudado, torcido, cosido y técnicas mixtas e importante variedad de sólidos flexibles, los cuales tienen su origen tanto en el mundo vegetal, animal e industrial como en algodón, lino, henequén, ixtle, papel, hojas de maíz, ramas de árbol, lana, seda, cordeles plásticos, hilos metálicos y vidrio, muchos de estos teñidos con tintes naturales.

El título de la muestra fue tomado de un verso del escritor zapoteca Andrés Henestrosa Yo siempre vivo, yo nunca muero, en alusión que el arte textil no ha muerto sino por el contrario siempre ha estado vivo, en constante evolución formando un importante capítulo en la historia de Arte Textil en México.