exposiciones temporales | 2008 | surcando el cielo. papalotes artísticos de anna rubin

 


Desde pequeña Anna Rubin tenía una obsesión por volar. Su sueño se cumplió cuando en la juventud comenzó a diseñar una serie de papalotes que hoy son apreciados por ser piezas de diseño que se han exhibido en Estados Unidos, Alemania, Austria y Japón, entre  otros lugares del mundo.
 
La artista austriaca comenzó a diseñar papalotes en 1999 como un proyecto de tesis de la Academia de Artes de Viena en donde estudió diseño textil y pintura.

De esta manera, una práctica tan antigua como la elaboración de papalotes se convirtió en manos de Anna Rubin en una innovadora propuesta artística. Los papalotes de Rubin no son los típicos papalotes de formas simples que se observan en las calles sino un prodigio de formas abstractas y escultóricas.

Para el diseño de sus papalotes, Rubin utiliza materiales poco convencionales como el bambú, semillas y papel que ella misma fabrica.

Con el tiempo, Anna Rubin se ha ganado un lugar en el mundo de los papalotes contagiando de su energía creativa a cientos de aficionados que se han acercado a ella para conocer detalles sobre el concepto de sus diseños.

En el 2000 ganó el prestigioso premio del Festival Internacional de Creación de Papalotes que se lleva a cabo en Francia. En esa ocasión, el jurado del premio explicó que el diseño de Rubin había sido una pieza de “una estructura simple, aerodinámica definida y un estilo artístico sublime”.
La utilización del bambú ha sido una de las constantes del trabajo de Rubin quien ha encontrado en ese material una manera de realizar diseños aerodinámicos pero de gran valor artístico.

El encuentro es una de sus creaciones más logradas pues en esta obra puede observarse cómo un buen diseño aerodinámico se mezcla con lo artístico.

El origen de los papalotes o cometas se ha rastreado hasta la antigua Grecia o la China antigua. Se dice que el papalote pudo haber sido inventado por el griego Arquitas de Tarento, en el siglo IV antes de Cristo. También, que fue el general chino Han Sin, con fines militares.

Según esto, mediante los movimientos y colores de los cometas se pasaban mensajes para transmitir información sobre la distancia entre los destacamentos de guerreros. En China, Japón, Corea y otros países orientales es considerado uno de los juegos más antiguos y populares. Y entre los chinos incluso se convirtió en un ejercicio de meditación.

El papalote se extendió por países del sudoeste asiático, por la India, la península arábiga y el norte de África. A Europa llegó antes del siglo XVI, pero en el XVII se hizo muy popular como juego y para espectáculos pirotécnicos.

Isaac Newton y Benjamín Franklin mostraron que podía dársele un uso científico para investigar las tormentas eléctricas. En países de habla hispana se le conoce con los nombres de cometa, barrilete, cometón, saeta, papagayo, pandorga, volantín y papalote.

A México el cometa llegó durante la Colonia y se le rebautizó como papalote, por la voz náhuatl papalotl, que quiere decir mariposa. Este nombre también se le da en Cuba y Puerto Rico.