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Manos, manos, manos

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Pedro Friedberg, artista y diseñador mexicano que desde mediados del siglo XX ha dedicado su trabajo a la exploración de la línea, el color, los símbolos y motivos comúnmente encasillados bajo el estilo ‘surrealista’.

Como muchos de los artistas que se desenvolvieron en el campo del arte moderno en México, Friedberg mantuvo relaciones artísticas y personales con otros agentes dentro de la escena plástica mexicana. El intercambio estético e ideológico se ve reflejado en la obra del mexicano con ascendencia italiana. Nombres como Mathías Goeritz, Alicia Rahon y Leonora Carrington, salen a flote al abordar el trabajo de Friedberg.

 

A pesar de su gran cantidad de obra gráfica y plástica, una de sus piezas escultóricas (que hoy en día se ha convertido en más un concepto que un objeto formal), ha logrado cautivar la atención de teóricos, públicos y otros artistas.

 

 

La ‘Mano-Silla’ (1962), creación característica de Friedberg, y considerada su ‘obra maestra’, envuelve las tendencias europeas, surrealistas, arquitectónicas y escultóricas, a las que el autor se vio expuesto. Alejada de toda la carga social tan típica del arte moderno mexicano, esta pieza se enfoca en generar una experiencia funcionalmente estética, así como una experiencia estéticamente funcional. Es decir, que la ‘Mano-Silla’ tiene dos principales propósitos como obra de arte: cumplir su función de silla, es decir ser útil (razón por la que podría considerarse diseño en vez de arte), y por otro lado, retar a las convenciones estéticas, proponer una nueva tendencia, exhibir las nuevas líneas plásticas a las que el mundo del arte incursionaba en el momento de su creación.

 

 

Como parte de una ola de artistas denominada incorrectamente surrealista, Friedberg se aventuró a valerse de formas extrañas y convertirlas en objetos artísticos, formal e intelectualmente. La ‘Mano-Silla’ es el perfecto ejemplo de ello. Tomar una forma tan común como una mano y llevarla a una dimensión tan descomunal como una silla, incita y obliga al espectador a cuestionarse varios factores. En un principio, el tamaño tanto de la silla como de la propia audiencia, el hecho de poder sentarse en una mano lo hace sentir a uno muy pequeñito, etc; la veracidad del objeto y de la situación; las infinitas posibilidades de recrear una pieza sin que esta pierda su originalidad, calidad de obra de arte, y aún así alterar su forma, diseño, colores, tamaños y demás.

 

 

 

Debido a su gran popularidad, la silla se ha recreado y reinterpretado en muchas ocasiones y de muchas maneras. Reproducciones a nivel natural, a tamaños miniatura, pequeños, medianos o masivos, coexisten bajo el mismo valor y la misma idea: la ‘Mano-Silla’, algunas tiene pies en la base, otras tienen pulgares como reposabrazos, hay también las que forman un sillón entre dos manos, las que son individuales, las que permiten sentarse, las que no, y de así en más, la oferta es tan amplia como la creatividad de los artistas.

 

 

En Av. Paseo de la Reforma, un par de manos doradas representó la obra de Friedberg en la exposición de sillas que ocupó el corredor urbano. La ‘Mano-Silla’ es una pieza importante no sólo dentro de la trayectoria del artista, sino dentro de la historia del arte moderno mexicano en general, ya que es uno de los símbolos de las vanguardias de México, es ícono del arte y el diseño del siglo XX latinoamericano. Un statement de uno de los periodos más importantes del arte de este país.

 

Actualmente, el Museo Franz Mayer aloja una exposición llamada ‘Manos por México’ en la que artistas de varios países reinterpretaron la silla, por lo que se exhiben un aproximado de 180 piezas creadas en torno a la ‘Mano-Silla’. Las piezas intervenidas por artistas plásticos se utilizarán para reunir fondos para la fundación ‘En Nuestras Manos’, esto se logrará a partir de una subasta. Con el dinero que se recaude, se pretende realizar la construcción del segundo Centro de Atención Integral (CAI), una escuela de oficios para personas de bajos recursos que se localizará en Puebla.

 

 

¡Visita las manos! Date una vuelta por uno de los recintos novohispanos más bonitos de la zona.

 

Hidalgo 45. Centro Histórico 5518.2266 ext. 251, 254 / Martes a viernes: 10:00 a 17:00 hrs. / Sábado y domingo: 10:00 a 19:00 hrs. / $45.00 / con credencial $25.00

 

Aranza Cortés.

Actualizado ( Martes, 08 de Julio de 2014 14:58 )
 

INFLICTO de Irene Zundel

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Esta muestra de la artista Irene Zundel exhibe obras de fotografía e instalación y es un proyecto sobre la forma y sus accidentes emocionales.

 

 

 

 

Esta exposición esta a cargo del curador Luis Ramaggio y estará presente en el Museo Franz Mayer hasta el 13 de Julio.

 

 

 

Actualizado ( Miércoles, 18 de Junio de 2014 19:26 )
 

Manos por México. Pedro Friedeberg

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MANOS POR MÉXICO

 

Esta exposición muestra las diferentes reproducciones de la obra original “Mano Silla” de Pedro Friedeberg que distintos artistas plásticos intervinieron.

Dichas piezas tienen como objetivo hacer una subasta con la que se pretende recaudar fondos para iniciar la construcción de un segundo Centro de Atención Integral en Puebla, este centro será una escuela de oficios para personas de bajos recursos.

 


 


La muestra permanecerá en el museo Franz Mayer del 6 de Junio hasta el 10 de Agosto de 2014 y esta  compuesta por 180 artistas plásticos que intervinieron las sillas, entre ellos desatancan Vicente Rojo.
- Raymundo Sesma.


 

Actualizado ( Lunes, 16 de Junio de 2014 15:28 )
 

Coleccionista de imágenes. Franz Mayer Fotógrafo

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En esta ocasión, el Museo Franz Mayer presenta un recorrido visual por los inicios del siglo XX en México, a través de una selección de fotografías, postales y álbumes que Franz Mayer produjo entre 1926 y 1935.

 

 

Sus influencias en gran parte fueron la fotografías que coleccionaba y el encanto que en él causó  México, a principios de 1920 decidió recorrerlo con una cámara Leica y más tarde con una Rolleiflex, obteniendo sus propias imágenes de los paisajes, habitantes, costumbres y construcciones arquitectonicas de la ciudad y algunos pueblos del Estado de México, Puebla, Yucatán, Michoacán, Oaxaca, Hidalgo y Morelos.

 

 

Las fotografías y documentos que hoy presentamos en esta muestra, no sólo nos muestran la forma en que Mayer aprendió y practicó algunas de las técnicas y estilos artísticos dominantes en su época, sino que también nos permiten profundizar en la percepción que tenía y deseaba preservar de algunos de los rostros y rincones del México de aquellos años.

 

 
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