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Dechados de virtud. Bordados y deshilados, siglos XVII al XX

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Esta Exposición trata de una muestra que reúne cerca de 70 dechados de distintas colección. Proyecto desarrollado en colaboración con el Museo Textil de Oaxaca, Museo de Historia Mexicana y el  Museo San Ignacio de Loyola Vizcaínas. En esta ocasión la curaduría correió a cargo del Franz Myaer y del Centro de Estudios de Arte Popular Ruth. D. Lechuga.


 

El dechado en México Moderno

A partir de los últimos años del siglo XIX, los materiales sintéticos y los pigmentos de anilinas se tornaron en el común denominador de los dechados. Los delicados abecedarios en seda de la etapa anterior cedieron la hegemonía a las puntadas en brillante hilo de estambre en punto de cruz sobre soporte de cañamazo. Las razones de este cambio radican en el veloz desarrollo tecnológico, en la necesidad práctica de la educación, en la apuesta por optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje, así como la cada vez mayor importancia que fueron adquiriendo otro tipo de habilidades.


 

Dechados Indígenas

Los dechados indígenas sirven para practicar, enseñar y recordar técnicas y diseños cuya peculiaridad es que retoman las características formales que distinguen a cada comunidad. Este tipo de dechados revela la repetición de las formas estilizadas de flores y animales, así como de representaciones geométricas; tienden a uso de colores crudos con los que se configuran motivos muy específicos que distinguen los referentes visuales de la comunidad a la que corresponden.

Estas piezas evidencian un importante intercambio iconográfico y metodológico entre las comunidades indígenas y tradiciones occidentales de origen tardo-medieval. Así mismo, también ponen de manifiesto los referentes culturales que dan forma a la identidad de sus autores y a su relación simbólica con la naturaleza y con sus creencias.  Algunos de los dechados creados fuera del contexto de las comunidades indígenas muestran una clara influencia de la iconografía de tales comunidades, la cual fue adoptada y reinterpretada, permitiendo reconocer que el intercambio iconográfico ocurrió en ambos sentidos.


 

Dechados Magistrales

Entre otras estrategias, los dechados pueden clasificarse de acuerdo con su intención, revelada a través de sus formas. Los realizados en México, ya entrado el siglo XIX y a partir de entonces, demuestran una gran variedad en este sentido, permitiéndonos realizar un ejercicio de análisis y catalogación que retoma las propuestas en esta materia, desarrolladas por la investigadora española Maravillas Segura Lacomba, considerando para ello el caso español.

Con esa base, en este proyecto los dechados fueron clasificados como de prácticas, por revelar el proceso de práctica y aprendizaje de cierta técnica o diseño específico;  muestrarios, cuando privilegia el acopio de diferentes tipos de imágenes, diseños ornamentales y puntadas; marcadores, considerando aquellos casos que reúnen abecedarios, números y ejemplos de remates que servían para personalizar prendas y ropa blanca;  y, finalmente, los dechados magistrales, obras que superaban todos los casos anteriores al ser el resultado de una mano experta en este tipo de tareas, generalmente, estos dechados suelen lucir el nombre de su autora y dan cuenta de que su principal función fue el ser apreciados por la mirada de sus dueñas y de sus familiares, probablemente a manera de presea de un hogar.  Acerca de estas categorías, es necesario mencionar que no se trata de ámbitos cerrados, con divisiones tajantes, ya que, en muchos casos, parece que los dechados satisfacen los requisitos de más de una de ellas.


 

Refranes y motivos tradicionales

Los dechados fueron realizados en contextos con características diversas. La revisión de su historia y su evidencia material apunta a que su configuración más tradicional  resultó de la importación de una  práctica antigua en Europa occidental.

En México, fueron realizados en el seno de los hogares, en las salas de labores de conventos, escuelas y colegios, por niñas y jóvenes con distintas tradiciones y panoramas de vida; son evidencia de que, aún en lo más reservado de los hogares ocurrió un intercambio de ideas e imágenes cuya concreción resultó en estas obras. En este grupo se pueden constatar una serie de intercambios que propiciaron que obras realizadas por autoras distintas y con variantes geográfico temporales, coincidieran en formas, diseños e ideas. De estas obras destacamos la imagen de un ciervo del que en cada dechado se realiza una reinterpretación distinta que conserva rasgos comunes.

También es reveladora la presencia de símbolos de tipo amoroso y que remiten a frases románticas que llegarán a definir toda una tendencia en los dechados, o bien, imágenes que ya figuraban en las obras de la primera época como la del simio con sombrero y que se ha identificado con el aún conocido refrán: aunque  la mona se vista de seda, mona se queda.


 

EL ámbito del hogar

En el siglo XVIII se consideraba a las labores mujeriles, junto con el gobierno doméstico, como las prendas características de las mujeres. Se propiciaba su aprendizaje desde la niñez al tenerse como parte básica de la educación de las damas. Su trabajo se destinaba al tiempo libre, teniéndosele como una buena alternativa a las visitas, fiestas o paseos.

Desde aquella época se contrastaban dos aspectos de su práctica: por un lado, se revisaba el sentido mecánico que suponía su ejecución al resumir el aprendizaje de ciertos ejercicios de repetición, y por el otro, se enfatizaba su “primor o inventiva” que hacían estimables sus resultados. A partir de ejemplos como la propia reina Isabel la Católica, se argumentó que estas labores eran propias de las mujeres, sin importar su procedencia u ocupación, pues resultaban en un beneficio para la ejecutante por ser un buen empleo de su tiempo; también se apreciaba que la señora del hogar incentivaría a sus empleadas e hijas a practicar estas tareas, supervisándolas y corrigiéndolas de ser necesario; finalmente, se pensaba que la sociedad en general apreciarían estas habilidades por convertir a su practicante en buen ejemplo de su género.


 

 

El dechado durante el Siglo XIX

La gran mayoría de los dechados que sobreviven dentro de las colecciones de museos corresponden al siglo XIX. Durante esta época y como resultado de las disposiciones que se establecieron en la materia, los dechados se consolidaron como un elemento tradicional, común entre los lugares de enseñanza e instrucción de mujeres. Resultado de ello es que en este momento se apuntaló el dechado en tanto una práctica estandarizada en mayor o menor medida. Es así que en el siglo XIX se crearon dechados que resultaron de ejercicios de repetición con afán de aprendizaje y perfeccionamiento; se realizaron en colegios, escuelas, así como en algunos conventos, por lo menos hasta la época de la exclaustración, además de al interior del hogar o en casas de instrucción.


 

Actualizado ( Lunes, 13 de Junio de 2016 12:47 )
 

Laco Struhar

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Ladislav Struhár, mejor conocido como “Laco”, es un fotógrafo eslovaco nacido en 1954 en la ciudad de Bratislava, en la ahora disuelta Checoslovaquia.

Cursó estudios en arte, especializándose en fotografía aplicada. Es reconocido por su talentoso trabajo fotografiando paisajes y arquitectura del panorama eslovaco.

Su obra se ha expuesto internacionalmente en Estados Unidos, Austria, Noruega, Emiratos Árabes Unidos, entre otros y por primera ocasión se presenta en México.

Ha publicado más de 13 libros y calendarios que dan muestra de su talento como fotógrafo paisajista. Es miembro de la Asociación Eslovaca de fotógrafos profesionales y del Salón de fotografía internacional de Szolnok, Hungría. Página web: http://www.lacostruhar.sk/

Actualizado ( Lunes, 06 de Junio de 2016 11:41 )
 

La casa irracional. Pedro Friedeberg, arte y diseño

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El Museo Franz Mayer, además de resguardar, investigar y promover su colección, aborda y presenta el trabajo de creadores contemporáneos destacados. Pedro Friedeberg es un artista que incorpora a su trabajo una amplitud de intereses que responden a diversas disciplinas y campos de conocimiento y, al mismo tiempo, hace relecturas de estilos en las artes decorativas históricas.


Friedeberg, cuya obra abarca desde mobiliario y escultura, hasta gráfica, pintura e interiorismo, considera que no existe una gran diferencia entre ser escultor, pintor, diseñador gráfico e industrial. A principios de los sesenta se caracterizó por atacar satíricamente el buen gusto de la época caracterizado por el funcionalismo y el Bauhaus y rechazar la moda en la arquitectura y el diseño de interiores; el ejemplo más representativo de esta postura ha sido la mano-silla.

 


 

Una de las características sustanciales en la escultura de Pedro Friedeberg es la indiscernibilidad de la función del objeto en tanto arte y diseño. Existe en su obra una ambigüedad que la coloca en una paradoja entre un objeto de diseño artístico y una escultura funcional. Este cruce es el eje que permite establecer correlaciones a través del proceso creativo de la obra.


Friedeberg también se ha distinguido por la elaboración de objetos inútiles –real o ficticiamente–, lo cual contraviene el concepto de funcionalidad. Mediante una revisión del eclecticismo de disciplinas creativas e intereses reflejados en su obra, esta exposición plantea reconstruir una concepción particular del diseño –y su cruce con el arte– en la trayectoria de Friedeberg.

 

La casa irracional es la exploración artística principal de Friedeberg como respuesta a las corrientes prevalecientes en la academia racionalista del espacio. La crítica del artista se opone al espacio habitable como una máquina perfecta. Retoma la arquitectura emocional de Goeritz y la radicaliza al extremo neo barroco y disfuncional, en los cuales el adorno abigarrado y el despliegue de elementos discordantes son la regla. La casa de Friedeberg se caracteriza por la incomodidad, la exigua funcionalidad, el exceso de elementos y la nostalgia.

Para lograr el entendimiento de esta doble cualidad en la obra tridimensional de Friedeberg en el espectador, se plantea exponer las piezas en forma de ambientaciones e instalaciones que se puedan transitar, enriquecidas con material de archivo y recursos museográficos.

Actualizado ( Viernes, 03 de Junio de 2016 14:56 )
 

Talavera Poblana Pasado y Presente

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El Museo Franz Mayer, en colaboración con los ceramistas contemporáneos

en Puebla, presenta Talavera Poblana: Pasado y Presente. Esta exposición

histórica y la reflexión se basa en la amplia colección en el Museo Franz

Mayer para revelar una historia extraordinaria que se extiende por once siglos

y tres continente




Desde las bellas inscripciones decorativas y formas y brillo de cerámica

de Talavera, realizado en la ciudad mexicana de Puebla seductoras,

los hilos de esta historia se extienden todo el camino de vuelta a través

de los contendientes Europea del viejo mundo, dinastías chinas secretas y

floreciente imperios islámicos tempranos. Y en la fuente, a lo largo de las

orillas del Eufrates, en lo que hoy es Irak, se encuentran las embarcaciones

de alfarero aparentemente simple - y una innovación tecnológica brillante.

.


Esmalte de estaño era un invento de los ceramistas de Bagdad que,

alentados por la Corte así para producir finas vector-mercancías,

se acercó con su propio método de producción de cerámica resistente y

elegante que podrían competir con la porcelana china. Ellos descubrieron

que mediante la mezcla de óxido de estaño con plomo, la aplicación de la

solución a la cerámica rueda-lanzado, y disparando en las altas temperaturas

de los hornos, que podrían producir piezas con un acabado endurecido, acristalada

que resultó no sólo es altamente durable, sino también una superficie

estable para la decoración elegante


¿Cómo esta invención encuentra su camino desde Bagdad a Puebla?se

cuenta en la propia cerámica exhibido. Es una historia llena de

peligro: decadencia, resurgimiento y, finalmente, el éxito triunfal. En su largo

viaje a Puebla, y en varios momentos después de su llegada a la ciudad,

cerámica esmalte de estaño, como la tecnología y el arte, puede haber

derivado hacia la extinción.


De hecho, se montó olas políticas, económicas y culturales para convertirse, improbablemente

una forma de arte distintivo 'mexicana'. Por la vuelta del siglo XX, la búsqueda de la identidad

nacional en México posrevolucionario, y misiones de coleccionistas de Estados Unidos para

la artesanía exóticos al sur de la frontera, combinado al granizo ceramistas esmalte de estaño

en Puebla como artistas producir materiales cerámicos decorativos característicamente mexicano.

Cerámica con una nueva identidad: Talavera. Esta exposición no sólo muestra Talavera en

todo su esplendor, sino que también ilumina su pasado glorioso y, a menudo precaria.

Para mirar de cerca una pieza de Talavera - su diseño, forma y producción, es para mirar

en una historia que cruza las divisiones de civilización.

Desde las bellas inscripciones decorativas y formas y brillo de cerámica de Talavera , realizado en la ciudad mexicana de Puebla seductoras , los hilos de esta historia se extienden todo el camino de vuelta a través de los contendientes Europea del viejo mundo, dinastías chinas secretas y floreciente imperios islámicos tempranos .

Actualizado ( Jueves, 02 de Junio de 2016 14:20 )
 
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